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P: “en tu libro hablas del diseño de Dios de la abundancia en la creación”. ¿CÓMO SE MANIFIESTA EL DISEÑO EN NUESTRA VIDA DIARIA?

R: si no tienes claro el diseño de Dios de la abundancia, puedes seguir engañado. Desde hace más de 2.000 años hemos sido engañados, se ha mal interpretado lo que Jesús nos dijo:

Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mateo 5:3)),

El engañador puso un velo en la humanidad para que no se vea a lo que se refirió Jesús, nos hizo creer al mundo que hay que ser pobres para ganarse el cielo. Jesús se refiere a la pobreza espiritual, es decir la *humildad*. Llevar una vida de carencia, de necesidad, de menesteroso, de misero, de pobre, puede obedecer a: maldición, castigo, apostasía, purga, prueba. Es decir, tener una actitud equivocada.

Si conoces el diseño de Dios para la abundancia, entonces conoces que “la voluntad de Dios es buena agradable y perfecta”, que desde siempre quiso verte próspero en todos tus caminos, que “tiene pensamientos de paz y no de mal”, para nosotros.

Esa humildad se manifiesta en tu vida diaria a cada instante, y si eres humilde recibes abundancia, caso contrario te veras alejado de Dios, porque Dios exalta a los humildes más a los altivos los aleja. Los alejados de Dios viven en un infierno en este reino terrenal y el celestial, es decir, si tienes a Dios, lo tienes todo, pero si no tienes a Dios tu vida no vale nada.

La abundancia es un concepto infinito difícil de conceptuarlo en una frase. Es cuando puedes valorar en su verdadera dimensión el poder salir a tomar helados en un parque con tu hijo y charlar. Ser abundante es tener una buena salud mental, espiritual, física. La abundancia no solo es riqueza material.

La humildad igual es otro prerrequisito de la abundancia que contiene un significado muy emblemático y gigantesco, muy difícil de definirlo en una frase, necesitaríamos por lo menos de un mes entero para poder esbozar un acercamiento a un concepto completo del verdadero significado de la humildad.

En las bienaventuranzas Cristo profetizó que “Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra”, Ma. 5.5 LBLA; así o más claro.